jueves, 9 de octubre de 2008

Olor a nuevo

No he tenido tiempo de escribir sobre este "olor a nuevo" que me esta pidiendo a gritos que le ponga atención. No he tenido tiempo de darme el "lujo de contarles como me siento de verdad" y lo necesito. No he parado. Pero hoy me prometí a mi misma obligarme a sentarme, hacer catarsis con ustedes y contarles un poco sobre estas primeras semanas. Creo que al estar acá, lo que aprendo o siento, no tiene ningún valor si me lo quedo para mí. Por eso lo comparto. Todo ha cambiado desde el 10 de julio que por primera vez, desde hace mucho tiempo no quería irme de Guatemala. Por primera vez mi mamá me fue a dejar al aeropuerto, con mis hermanos y sus hijas. Y sí, por primera vez sentí que una parte de mi tenia un imán que me quería retener en el país. Además me sentía "tan culpable" porque era mi sueño y yo me daba el lujo de sentirme triste, de no quererme ir. ¿Que ironía? Verdad. Pero asi es. No puedo decirles que aún no siento esas ganas "horribles de llorar", incluso ahora tengo los ojos llenos de lágrimas por estos sentimientos encontrados. Luego la experiencia en la Universidad de Buffalo. Durante un mes tuve la oportunidad de conocer a personas tan distintas, con costumbres y maneras de pensar totalmente nuevas para mí. Fue el inicio de este año. La única de América Latina. La única que hablaba español. Me costo un par de reuniones no sentir ganas de llorar cuando me toca el turno de presentarme: Fernanda Rodríguez, periodista de Guatemala. (Aquí me dicen Fernanda porque somos dos Luisas en el grupo).Pero me quede con un buen sabor de boca después de haber aprendido a compartir, especialmente con personas musulmanas. Al final hicimos un grupo pequeño los de la foto (Indonesia, Arabia Saudita, Mauritania, Pakistán y Guatemala), nos fuimos a cenar todos juntos y entonces cuando yo quería pedir algo con cerdo, fue que realice que era la única no musulmana y por el bien del grupo me conforme con mi arroz mixto sin cerdo.Recuerdo con admiración las lágrimas de compañera de Pakistán quien dejo a su pequeña de 3 años por primera vez y la alegría con la que mi amiga de Sierra Leona me pidió que le enseñara a comer spaguettis con carne molida. Muchas cosas que para mi son “normales”, muchos las hacían por primera vez. Incluso ir a Macdonalds. También disfrute las risas que me provocaron aquellos compañeros quienes en su vida habían lavado la ropa, limpiado su cuarto o un baño.Después empezar en Maryland la otra etapa de la beca.Uf.. aquí todavía siento todo con olor a nuevo. Me pierdo y como bien escribió Mario Benedetti durante sus años de exilio: “Somos definitivamente unos extraños cuando tenemos tanto miedo al caminar porque no sabemos que hay después de cada esquina. Todo lo descubrimos. Las caras de los vecinos, las calles, incluso los perros.”.Tengo dos semanas de clases, a penas empiezo a reconocer los salones de clase y en las clases no solo soy la única de América Latina , sino la única que no entiende la mitad. Pero espero que con los días me pueda familiarizar con todo, sentirme más a gusto, menos lejos de mi casa.El olor a nuevo ahora me tiene con una sonrisa, con los ojos bien abiertos, con las ansias de aprender, descubrir y si, de hablar sobre mi querida Guatemala. Que aunque lo intento siempre sigo conectada, por los medios todos los días la sigo de cerca, aunque este lejos, y me duele ver lo que pasa. Me duele más por la distancia, por sentir que los que quiero TODOS están en ella, y eso la hace mía, la hace mi querida Guatemala. Muchos me dicen que soy muy nacionalista, pero yo les digo que en estas becas, pocas veces alguien se acuerda de nuestros nombres, pero la mayoría del tiempo recuerdan el nombre de nuestro país. Así que aquí estoy amigos, escribiéndoles desde una oficina que me huele a nuevo, con unos compañeros que a penas conozco, y con un inglés que a la fuerza se me esta metiendo en la cabeza.Los extraño y si, ha sido raro mi silencio, talvez porque no me he dado tiempo de sentarme a escribir por el miedo que la tristeza me nuble la vista y solo les pueda decir una y otra vez: me hacen falta. Mucha falta.Luisa Fernanda Rodríguez Quiroa11 de septiembre 2008Hace 7 años del caos, y del horror de los estadounidenses quienes desde ese día se preguntan ¿Quién se atrevió a quitarnos la paz? Esa paz que ellos creen tener, que a nosotros se nos ha convertido en un sueño difícil de alcanzar entre balas, muertos, secuestros, desconfianza, retrocesos y si, mucho borrón y cuanta nueva.

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