La primavera se tardo en llegar.
Nunca me imagine que iba a contar los días para sentirla.
No sé si es porque extraño tanto a mi "Eterna Primavera" o porque el invierno y yo nos llevamos tan mal.
El invierno, una relación muy complicada, es más frío de lo que me imagine, así como la distancia y el olvido.
La nostalgia, que es una pésima compañera en el extranjero, te hace ver todo con otro color...
Ahora hace calor y yo no me lo creo.
Estoy creyendo que estoy en otro lugar, pero ahora sé que estoy en casa, a pesar del cambio de estaciones.
Ahora sé que la casa, puede ser ese pequeño espacio donde todo lo sentimos nuestro, a pesar de haberlo encontrado en la basura, ser prestado o temporal.
La primavera me regalo la sorpresa de las flores, otra vez las ardillas, la alegría de los días largos y del cambio de humor.
La nostalgia sigue acá, pero toma distancia, dejando que respire.
Las ganas de vivir resurgen y los nuevos proyectos por empezar, me retan, me hacen tomar aire.
Es un aire cálido, acompañados de los pájaros que ahora escucho cantar.
Son nuevos aires, nuevos amaneceres, nuevos días de luz...
El miedo ronda, se ha sentado a platicar conmigo más de una vez. Me dice que no siga, que regrese a "lo que ya conozco". A esa primavera con la que crecí.
Pero yo le hablo de esta nueva primavera, de los planes para el verano, la alegría del otoño. El miedo me habla del invierno, me dice que me lleve muy mal con él. Pero yo lo tranquilizo y le digo, como aprendí en los últimos 7 meses, que el invierno no va hacer tan cruel si uno no quiere. Al final,el invierno y yo, nos empezamos a caer bien.
Ahora voy de prisa, no quiero detenerme más.
Ahora, más que nunca, sé lo que significa "Un buen día con calor"
Como escribió el poeta uruguayo Mario Benedetti: "o sea resumiendo estoy jodido y radiante quizá más lo primero que lo segundo y también viceversa".
Luisa Fernanda Rodríguez
Maryland 26 de abril 2009
domingo, 26 de abril de 2009
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