miércoles, 14 de abril de 2010

SEIS MESES EN ANTIGUA


Eran 11 borradores de una posible Revista.
Once, con cambios, pruebas y en fin…seis meses en total.
Era el tercer trabajo de mi vida. Era el 2002.
Salí de Prensa Libre y me traslade a vivir a la Antigua.
Tener un trabajo como periodista por 10 años que tuvieron una interrupción, por decirlo de algún modo, de 6 meses.
Pero esos 11 borradores y esos 6 meses me enseñaron muchas cosas .
Aprendí otros códigos, lo que es urgente en un Centro de Investigación en Antigua Guatemala no es la hora de cierre de un periódico en la capital.
Conocí otro mundo. Más de lo que se pueda justificar en una hoja de vida o en un CV donde a veces se me ha hecho difícil explicar el por qué sólo estuve seis meses en un trabajo.
Lo que es noticia, no es lo mismo que un artículo institucional.
Pero llore mucho, sentí que no podía como profesional, extrañe la redacción. Pero no fue todo malo. Pude tomar distancia del periodismo y darme cuenta que estaba completamente enamorada de él, por lo que debía cuidar mis emociones.
Tome distancia de vivir en la casa de mis papas y esos “apartamentitos” me permitieron encontrarme a misma.
Oler, probar y comer a la libertad con el volcán de Agua como un marco perfecto, fue un regalo.
Compartir con mis primos con los que crecí, se sumaron a esa agradable época de seis meses, los cuales puedo comparar con la niñez que tuvimos la suerte de compartir . (Mis abuelos maternos vivieron en Antigua Guatemala. Durante mis primos 17 años de vida viaje casi todos los domingos, Semana Santa y días festivos e ese lugar. Después pasaron casi 10 años cuando volví otra vez a la Antigua.)
Pero esos seis meses también me dejaron la oportunidad de conocer a: Patty, Ana, Maya, Carlos, Vivian, Jenny, Perla, Anabella, Tani y Álvaro. Con la mayoría de ellos hasta el día de hoy seguimos en contacto, nuestra amistad tiene sus raíces en esos seis meses.
Sus interminables platicas, las historias de sus vidas, las críticas a mis once borradores de la revista, los cafés que se convertían en happy hours , cena, parrandeada para terminar en esos amaneceres platicando, al final tratando del cómo íbamos a cambiar el mundo, bueno Guatemala, que era nuestro mundo en aquel entonces. Y aquella campaña de ¿Por qué estamos como estamos? Que hasta el día de hoy, me sigo preguntando.
Ahora que estoy viviendo una época muy parecida a esos seis meses en la Antigua, quién me iba a decir que al pasar de los años iba a dar gracias por ese tiempo.
En este tiempo en EEUU….ya han pasado casi dos años (uno de la beca y otro trabajando en el Banco), puedo contar, entre otras cosas que estoy haciendo, 4 ejemplares de la revista Puentes.
Siempre hay borradores antes de su publicación, no 11 borradores como en aquella época, pero sigo aprendiendo. Ahora como lo hice en la Antigua, también estoy poniendo distancia al periodismo, a mi país, a todo lo que yo sentía mi mundo.
Acá también hay nombres de personas maravillosas que están haciendo que estos días de tristeza, cuando siento que no puedo , se conviertan en días con tardes de cafecito, happy hours, salidas a cenar, a tomar margaritas y también de muchos que están en Guatemala, quiénes, a pesar de la distancia, diferencia de dos horas, me hacen parte de su diario vivir.
Y al escribir esta reflexión, tomo aire y miro alrededor. Pienso que los duros momentos no sólo que viví en Antigua como profesional sino en esos momentos de dolor familiar, de perdida, de angustia a lo desconocido, pero sobre todo esos momentos en los que tomamos decisiones que nos llevan a otros puertos.
A veces creemos que esos momentos son infiernos, pero sólo con el tiempo, sólo con el paso de los años nos damos cuenta que esas épocas nos hacen valorar no sólo lo que tenemos, sino lo que aún nos falta por vivir. Sólo con los años volvemos atrás y leemos lo que no pudimos leer entre líneas, lo que nos marcaron esas lágrimas, esos dolores, en fin, lo que teníamos que aprender.
Luisa Fernanda Rodríguez
14 de abril, 2010
Después de la visita de Tani Adams, directora de Cirma, quién fue mi jefa en esos seis meses en 2002, a mi oficina en el BID.

1 comentario:

Marielos dijo...

Wichita.. que lindo lo que escribiste, en muchas de tus lineas fue como que hablaras por mi, sobre todo al describir perfectamente ese proceso que vivimos los que decidimos seguir nuestro camino lejos de nuestra Guatemala. Hace algunas semanas me atrevi a escribir mis emociones abiertamente, pero lamentablemente fueron tomadas erroneamente, creyendo que me encontraba mergida en una gran depresion, sin embargo; no es asi, es el cambio el que te hace sentir nostalgia y al mismo tiempo, fortaleza, ilusion al futuro, ese nuevo reto que surge desde lo mas profundo de tu ser. Todos aprendemos algo a travez del tiempo y la distancia, sin saberlo, solo el transcurrir de los anios nos hace ver las cosas con mas claridad y como bien dices, VALORAR lo que tuvimos, lo que tenemos y lo que tendremos.
Recuerdo haber llegado a una exposicion de tu proyecto en la Antigua y de haber sido participe de la inaguracion de uno de tus apartamentos en la zona 1. Momentos que ya pasaron, pero que conservo en mi memoria.. Un abrazo desde esta tierra que no termino de descubrir en su totalidad, Liverpool.