viernes, 3 de agosto de 2007

Cuando el tiempo se detiene

Cuando el tiempo se detiene
El sonido de la llave me despertó de golpe.
Entonces sentí que la sangre se me congelaba y el tiempo se detenía, justo allí.
En aquel lugar.
La lluvia de fondo regalaba otros sonidos y aromas agradables, que no eran nuevos para mí.
Las gotas de agua fría y un corazón a mil, parecían que eran lo único que se movía en aquella habitación. Todo se quedo en silencio.
“Está acá” “Vino a verme”.
Trate de cerrar los ojos, pensando que de esta forma el tiempo seguiría congelado.
Por lo menos en mi mente.
Pero las cosas no se detuvieron, y todo paso muy de prisa.
Entonces abriste la puerta y te sentaste junto a mí.
Me viste dormir. Tan ajena aquella escena, tan lejos de ti.
“¿Sigo durmiendo o le hablo?” “¿Qué hago?”
Trataste de no hacer ruido y te sentí muy cerca, sentado junto a mí.
Ví que te mirabas las manos, como muchas veces lo hiciste cuando no tenías ninguna respuesta ante mi larga lista de reproches.
“¿Me volteo? “¿Le digo la verdad?” “¿Le digo lo que no he podido decirle en tanto tiempo?”.
Entonces fue el timbre el que me sacó de la escena.
“Entonces, no volvió” “Nada se detuvo allí”
Te imagine tan real, que tuve la oportunidad de verte y sentirte tan cerca.
Apague la luz que por el cansancio había dejado prendida.
Aún con sueño, le explique al vecino que no había escuchado nada porque estaba dormida.
No me atreví a reconocer que varias imágenes me tenían en vela, emocionada.
Entonces volví al mismo lugar, con la certeza de que nadie había entrado.
Esta vez estaba segura de estar sola y con ganas conciliar el sueño, para no volver a soñar.
Luisa Fernanda Rodríguez
Guatemala 24 de Julio del 2007
Por las ganas no sólo de imaginar lo imaginable, sino por la emoción de escribir y poder compartirlo.
Para aquellos que como yo alguna vez han confundido la realidad con los sueños, para que sigan soñando.
Por el amor, y su magia, por lo que provoca y por lo que deja.
Especialmente por aquellos que perdimos y que jamás volverán a visitarnos.
Lo harán de otra forma, no como nosotros lo soñamos.

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